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Los 5 accidentes más frecuentes en ciudad y como prevenirlos

Conciencia y respeto por las normas

El aumento del uso de la bicicleta como medio de  transporte y recreación, hace necesario una toma de conciencia sobre la responsabilidad que nos cabe como usuarios, entendiendo que la bicicleta en la calle es un vehículo más y debe respetar las normas de tránsito que le caben a los demás vehículos. Y en segundo lugar tomar conciencia sobre los riesgos de circular en la calle y como evitarlos.

El equipamiento de seguridad debe ser el adecuado y si leemos las estadísticas de accidentes y lesiones, veremos que no siempre está involucrado otro vehículo: un estudio de el Grupo de Trabajo de Lesiones No Intencionadas de la Sociedad Española de Urgencias determinó que las tres causas más relevantes de los accidentes atendidos fueron la caída (73,8%), seguido de la colisión contra un objeto inanimado (14,4%) y la colisión contra otro vehículo en movimiento, con o sin motor (0,5%); y los lugares más frecuentes  donde se produce el accidente son la calzada urbana (22,7%), el parque infantil (22,2%) y la acera urbana (18,1%). Para pensar, no?

Como prevenir accidentes circulando en ciudad.

El principal error: la ciudad no es la carretera
En carretera los ciclistas nos apartamos lo más posible a la derecha para facilitar el adelantamiento de vehículos a gran velocidad. En ciudad, el impacto por detrás es realmente raro, pero aparecen peligros por los lados que no existen en carretera.

Por ello, como norma general es más seguro circular en vías urbanas ocupando el carril entero de la calzada y no arrimarse al borde.
No en todos los lugares es legal circular en esa posición y esta situación encontrada, de respetar las normas y ordenanzas que no tienen en cuenta la seguridad del ciclista, hace que haya que extremar precauciones y tener conciencia de donde viene el peligro.

1. Un vehículo que gira a la derecha cierra el paso al ciclista
(Impacto fronto-lateral, 48% de los accidentes ciclistas en ciudad)

¿Por qué sucede? El ciclista está circulando a la derecha de vehículos que pueden girar, bien porque no está ocupando el centro del carril, o porque el carril por el que circula está vetado a dichos coches. El vehículo no ve al ciclista porque está en su punto ciego.

¿Cuándo es especialmente peligroso? Si el vehículo que va a girar es un camión largo barrerá al ciclista aunque éste esté parado dejándole pasar. La combinación con un carril bici estrecho en calzada es muy peligrosa, pues invita al ciclista inexperto a situarse en esa posición.

¿Cómo evitarlo? Si como ciclistas circulamos por el centro del carril, obligamos al vehículo que gira a quedarse detrás, o bien a adelantarnos teniéndonos en cuenta.
En el caso de circular por un carril no reservado, hay que  negociar con los coches que van a girar varios metros antes para asegurarnos de que no cortan nuestra trayectoria, situándonos delante o detrás de éstos y no a su derecha. En el caso de que esta maniobra sea difícil o no esté permitida, lo mejor es pararse gradualmente unos metros antes del cruce para asegurarse.

2. Un vehículo impacta lateralmente contra un ciclista
(Impacto lateral, 12% de los accidentes ciclistas en ciudad.)

¿Por qué sucede? El conductor no frena a tiempo cuando un ciclista se cruza en su trayectoria de manera inesperada, bien por exceso de velocidad de cualquiera de los dos vehículos, bien por falta de visibilidad del cruce. Esta falta de visibilidad se da por coches aparcados o calles estrechas, y suele involucrar a un ciclista que circula muy arrimado al borde derecho, desde donde hay menor ángulo de visión de lo que sucede en la calle perpendicular..

¿Cuándo es especialmente peligroso? Circulando por acera o aceras-bici al llegar a un paso de peatones, sobre todo cuesta abajo. Los vehículos de la calzada esperan a un peatón cruzar, pero no tienen tiempo de reacción si el que se cruza es un ciclista al triple de velocidad. Los ciclistas que usan las aceras o aceras-bici no siempre tienen la experiencia para saber que están cruzando demasiado rápido y se confían creyendo que la prioridad les protege.

¿Cómo evitarlo? Yendo por calzada por el centro del carril y cruzando a velocidad moderada. Situarse en el centro del carril permite ver y ser visto antes y tener más espacio de reacción en caso de despiste o exceso de velocidad.
En caso de circular por acera o acera-bici, lo recomendable es cruzar como un peatón, mirando antes y entrando en la calzada despacio, sin presuponer que el coche que esté cruzando nos ha visto.

3. Un vehículo aparcado abre una puerta cuando está pasando un ciclista
(Dentro de “otros impactos”, 12% de los accidentes ciclistas en ciudad.)

¿Por qué sucede? El conductor del vehículo aparcado no ha mirado antes de abrir y el ciclista circula muy pegado al borde. Una variante es el coche que sale del aparcamiento sin mirar demasiado.
¿Cuándo es especialmente peligroso? En puertas que se abren por el lado derecho (el copiloto suele mirar menos).
Otra situación son los carriles-bici: Aunque muchos dejan una distancia de seguridad para evitar este problema, hay algunas aceras-bici sin ese margen. La escasa anchura de estas vías impide esquivar la puerta del copiloto.

¿Cómo evitarlo? Yendo por calzada, basta con separarse algo más de 1 m, algo más si queremos ir rápido. Si vamos por un carril-bici demasiado estrecho como para tomar esta separación no hay muchas alternativas: circulamos despacio para poder frenar en caso de que se abra una puerta.

4. Un vehículo adelanta a un ciclista sin dejar distancia de seguridad

¿Por qué sucede? El conductor que viene por detrás de un ciclista ve un hueco para adelantarle y se mete sin comprobar si hay separación lateral suficiente, que debería ser en torno a 1,5 m. No es en sí mismo un accidente, pero puede provocar alguno de los anteriormente descritos.

¿Cuándo es especialmente peligroso? Si hay otros peligros laterales en ese momento, un ciclista no puede esquivarlos si un coche le adelanta muy pegado. Hablamos de los descritos en otros puntos: puertas que se abren, peatones despistados que cruzan sin mirar, coches que salen de garajes, cruces estrechos, o el mismo coche que nos cierra el paso girando a la derecha.

¿Cómo evitarlo? Circulando por el centro del carril, el ciclista obliga al otro vehículo a adelantarle cambiando de carril si lo hubiera y dispone de más espacio a su derecha para maniobrar para esquivar un imprevisto.
En calles estrechas, le obliga a mantenerse detrás sin dejarle sitio para adelantar. Esta última situación pone nervioso a no pocos ciclistas, que sistemáticamente querrán echarse a la derecha para dejar pasar, situándose así en la situación de peligro que queremos evitar. Quien quiera hacer esta maniobra debe hacerlo sólo en tramos suficientemente anchos, sin acercarse demasiado a la derecha y nunca en las inmediaciones de un cruce.

 5. Un vehículo alcanza a un ciclista por detrás
(Dentro de “Impactos frontales”, 5% de los accidentes ciclistas en ciudad.)

¿Por qué sucede? Principalmente, por falta de visibilidad. No es un accidente muy frecuente, pero el miedo a sufrirlo es el principal causante de que la gente con poca experiencia se ciña a la derecha, incurriendo así en mayores riesgos.

¿Cuándo es especialmente peligroso? De noche, en tramos sin iluminación o por falta de luces del propio ciclista. También con el sol de frente al amanecer o al atardecer.

¿Cómo evitarlo? Claramente, con las obligadas luces y reflectantes en el caso nocturno. En este caso y el del sol de frente, evitando vías rápidas.

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